• Andrew Ramz

Jaeden IV

Camino a casa


La última clase de hoy es música con el profesor Robert. Nos está enseñando a tocar el Himno de la Alegría con panderetas, sonajeros, tambores y flautas. Algunos de nosotros tocamos los instrumentos mientras que el resto canta. Nos estamos preparando para el festival escolar el próximo mes.

Finalmente, cuando suena la campana todos se levantan y salen corriendo del aula como una estampida humana. Todos gritan y corren por los pasillos hasta llegar a la salida.

Wade y yo nos subimos al autobús escolar que nos llevará cerca de su casa donde nuestras mamás nos están esperando. Papi no puede recogerme porque todavía está en el trabajo. Nos verá un poco más tarde en casa.

Wade y yo siempre nos sentamos en los asientos delanteros. Nos gusta ver por la ventana y mirar cómo todo se mueve mientras hablamos y reímos.

Cuando el autobús se detiene, nos bajamos y vamos con nuestras mamás. Entonces mi mami y yo necesitamos tomar cuatro autobuses más y caminar durante diez minutos desde la última parada de autobús para llegar a casa. A veces llegamos tarde a casa por el trabajo de Mami. Vamos a las casas de otras personas y nos quedamos allí por un tiempo. Mami diseña sus jardines y, a veces, planta las plantas que compran. Ella dice que al hacer esto consigue un poco más de dinero. Luego, antes de ir a casa, vamos a la tienda a comprar dulces que casi siempre termino de comer en el camino a casa.

No estoy seguro de cuánto tiempo hemos estado en los autobuses, pero estoy empezando a aburrirme. Estoy cansado de hacer esto casi todos los días. Siempre nos lleva una eternidad llegar a casa. Me encantaría tener los superpoderes que tiene el Hombre Araña. Sería increíble poder columpiarse de un edificio a otro. Y especialmente me encantaría patear el apestoso trasero de Kevin, para que no vuelva a meterse conmigo.

Este habría sido un buen día si no fuera por Kevin. Odio que me moleste. Me hace sentir triste. Todo lo que quiero ahora es llegar a casa. Ese es el único lugar donde me siento protegido.

—¿Todavía falta mucho para llegar a casa?

—Faltan dos autobuses más —Mami responde.

Respiro hondo y apoyo mi cabeza en mi brazo mientras miro los autos por la ventana.

—¿Todo está bien? Has estado muy callado todo el tiempo —Mami pregunta.

—Sí —respondo, mientras sigo mirando por la ventana—. Solo estoy cansado.

—¿Practicaste de nuevo para el festival escolar?

—Sí, practicamos de nuevo.

—No puedo esperar a ver a mi niño pequeño interpretando el Himno de la Alegría frente a todos. ¡Estoy segura de que lo harás perfectamente bien! —Mami dice con entusiasmo. Ella suspira y luego dice—: Estoy muy orgullosa de ti.

—¿Mami? —le pregunto, mirándola.

—¿Sí?

—¿Por qué no podemos tomar un taxi a la escuela todos los días?

—¿Tuvieron problemas nuevamente con el auto camino a la escuela? —ella pregunta, alzando las cejas.

—No —respondo, negando con la cabeza—. Creo que podríamos llegar más rápido que en el auto de Papi.

Mami me pone la mano en la mejilla y me mira con ternura.

—No podemos hacer eso, cariño. Sería costoso.

—¿Por qué el autobús escolar no puede recogerme de casa?

—Porque nuestra casa está demasiado lejos de su ruta.

—Pero... ¿qué tal si fuera con Wade en el autobús en la mañana?

—Pensé que te gustaba que tu papá te llevé a la escuela —Mami dice, un poco sorprendida.

—Solo quiero intentar algo diferente —murmuro, mirando hacia abajo.

—Bueno, podemos hacer un cambio si quieres. Pero tendrás que levantarte más temprano para que podamos llegar a la parada del autobús a tiempo.

Mantengo la cabeza baja, recordando lo que sucedió en la mañana. No quiero que nadie se burle del auto de Papi otra vez.

—¿Jaeden? —Mami pregunta.

—¿Mmm?

Ella pone su mano debajo de mi barbilla e inclina mi rostro hacia ella.

—¿Te pasó algo en la escuela?

Niego con la cabeza.

Mami permanece en silencio por unos momentos. Ella me sigue mirando.

—¿Pasó algo con Kevin?

—No —respondo después de unos segundos.

Nadie dice nada por un momento. Solo nos miramos a los ojos.

—Está bien, te creo —dice finalmente—. ¿Pero me prometes que nos dirás si algo malo te sucede en la escuela?

Asiento con la cabeza.

Mami pasa un brazo por encima de mis hombros y me atrae hacia ella. Ella besa en lo alto de mi cabeza.

—Te amo —dice en voz baja.

—Yo también te amo, Mami.

© 2023 by Going Places. Proudly created with Wix.com

GET IN TOUCH

We'd love to hear from you

Stay in touch
Sign up to receive news and updates.